Cuidados del caballo.

Los cuidados, y no las bellas cuadras, hacen un buen caballo.

 

No vamos a describir aquí todos los cuidados que deben prestarse al animal tales como alimentación, alojamiento y asistencia de veterinarios y herradores, etcétera.  Vamos a centrarnos en los cuidados que debe llevar a cabo el jinete o la amazona con el animal, antes y después de montar. Es decir, observación del estado general del caballo y su limpieza.

Es tristemente habitual ver caballos en pista que han sido equipados sin haber visto el cepillo ni por asomo. Esto es una clara indicación de desconocimiento total del deporte de la equitación por el jinete, y de despreocupación absoluta por parte del profesor, si es que se están recibiendo clases.

La limpieza del caballo es síntoma de salud y, por supuesto, repercute en ésta. Recordemos ahora una de las primeras observaciones que hemos hecho en otras ocasiones: el caballo no es una moto o una bicicleta, que cogemos del garaje cuando nos apetece y al acabar dejamos apoyada de nuevo en la pared sin más miramientos.

Por tanto, no debemos llegar a la clase con el tiempo justo para equipar y montarnos: al que le gusta este deporte sabe que se invierte más tiempo en el cuidado del animal que en la propia sesión de equitación. El buen jinete o amazona se siente profundamente orgulloso del aspecto y salud de su montura.

Una vez que tenemos esto medianamente claro, vamos a dar unas nociones generales sobre la limpieza del caballo. Si tenéis dudas pregutad a los profesores que os enseñarán cómo hacerlo, y en qué incidir dependiendo de la época del año. Incluiremos algún video explicativo más adelante.

 Al entrar a la cuadra

Lo primero que tenemos que hacer al entrar en el box es observar el comportamiento y estado del animal. Si está tumbado y no hace intención de moverse debemos avisar al profesor. Asimismo, hay que mirar si tiene algún golpe o rozadura, si la cuadra está en buenas condiciones (que no haya elementos extraños, como alambres por el suelo o que la cama no esté encharcada por una posible filtración de agua, por ejemplo) y si los excrementos del caballo han sido normales.

 Antes de equipar

Se trata de quitar la suciedad que ha acumulado el caballo al estar echado en el box, para que esté limpio antes de trabajar. Podemos hacerlo antes en la misma cuadra (invierno, lluvia), o fuera, atado a una anilla con una cabezada de cuadra. Todo el material de limpieza se debe de encontrar a vuestra disposición en el sitio designado para ello.

Seguiremos los siguientes pasos:

  • Limpieza de los cascos (comprobar buen estado de la ranilla), utilizando el limpiacascos desde el talón hacia la lumbre. De este modo evitaremos cualquier daño en las partes blandas de la ranilla.
  • Cepillado del cuerpo del animal, empezando por cabeza y cuello y siguiendo por el tronco y extremidades. Se deberá poner especial atención a la limpieza de los ijares y corvejones, que se han podido manchar cuando el caballo se haya acostado por la noche.
  • Limpieza con una esponja de ojos, ollares y maslo.

En este momento, ya con el animal limpio, podemos empezar a equiparlo. Ahora estamos seguros de que la montura o la cincha no le harán daño en algún sitio donde el sudor o la suciedad pudieran haber dejado su pelo en malas condiciones.

Después de montar

De vuelta a la cuadra, debemos preocuparnos de quitar toda la suciedad que el caballo haya acumulado durante el trabajo, bien por sudor o bien por barro.

Podremos seguir una secuencia muy similar a la del punto anterior, sin necesidad de limpiar con la esponja la cara del animal.

A esto, habrá que añadir dos puntos:

  • Una vez limpios los cascos, deberemos comprobar si están muy secos. Si es así, los engrasaremos poniendo una fina capa de grasa por todo el casco hasta la corona, y en la parte inferior, ranilla y pulpejos. Esto es muy bueno para cascos agrietados y quebradizos y mejora su aspecto. Como norma, con hacerlo una vez a la semana es suficiente.
  • Ducha del caballo. Con buen tiempo, podemos duchar al animal, lo cual, además de dejarlo más limpio, le aliviará del calor del verano. Posteriormente, se le quitará todo el agua sobrante con un secador y se le paseará para que entre en la cuadra lo más seco posible. En tiempo frío, con ducharle manos y pies si ha hecho un trabajo duro, es suficiente.

En cualquier caso, antes de llevar a cabo alguna de las dos operaciones nombradas, deberemos consultar con el profesor, si es que éste no nos ha dado ninguna indicación al respecto.

 

Santiago Álvarez

Santiago
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