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Gestión de las emociones.

Las emociones tienen una influencia fundamental en la competición deportiva. Del mismo modo que preparamos nuestros músculos para el esfuerzo, debemos prepararnos también para gestionar nuestras emociones. Vamos a ver qué son, cómo se manifiestan, y cuáles son los pasos para mejorar nuestras habilidades emocionales aplicadas a la equitación.

“Es que la cabeza, el carácter, la gestión de las emociones, también se forma, se entrena y se trabaja”. Toni Nadal en su libro ¨Todo se puede entrenar”

Las emociones en el deporte.

La emoción es una creación de tu cerebro sobre lo que siente tu cuerpo en relación con lo que pasa en su entorno.

El concepto de “emoción” suele utilizarse de forma imprecisa, así que mejor empezamos aclarando el concepto que nos ocupa.

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que experimentamos en respuesta a estímulos internos o externos. Estas reacciones van a provocar cambios de estado de ánimo, reacciones fisiológicas -como por ejemplo cuando te ruborizas o te sudan las manos- o en expresiones faciales inconscientes -como fruncir el ceño, sonreír- o incluso llorar etcétera.

Las emociones son pues una fuente de información y de energía sobre todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor y que pueden manifestarse exteriormente, afectándonos de forma positiva o negativa.

De forma positiva fortalecen múltiples factores, como nuestra motivación o la atención, y pueden suponer un impulso al afrontar la competición. Pero, cuando nos superan y no somos capaces de dominarlas, afectarán negativamente al rendimiento físico, al desempeño técnico, y a factores puramente psicológicos como la concentración o la confianza.

Pensamientos, emociones y los sentimientos no son lo mismo.

El pensamiento es un proceso mental racional que puede funcionar como desencadenante de una emoción

Las emociones están en el campo fisiológico y se manifiestan exteriormente: frunces el ceño, te sonrojas, resoplas etc.  como respuesta a la acción de los neurotransmisores que se desencadenan al recibir los estímulos.

Los sentimientos son una interpretación consciente que se hace de una emoción, de forma que tú mismo creas tus emociones y, al procesarlas, las sientes. Los sentimientos suceden dentro de nuestro cerebro como consecuencia de la emoción.

En resumen, los tres están

    • Pensamientos: Procesos mentales racionales. Pueden ser el desencadenante de la emoción.
    • Emociones: Reacciones inmediatas, intensas y de corta duración a estímulos internos o externos.
    • Sentimientos: Experiencia subjetiva y duradera de nuestras emociones.
  • Pongo un ejemplo moñas pero que se entienda: Me imagino paseando con  mi caballo  (Pensamiento) y eso hace que me ponga contento ( Emoción, liberación de dopamina, causa ganas de ir a montar) e interiorizo que montar a caballo me encanta y que es una de las cosas que me hace feliz (Sentimiento).

 

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Como vimos en la introducción a la confianza en la equitación, el autoconocimiento es una de las herramientas que usamos para mejorar. Parte de este ejercicio personal aplicado al control emocional, irá enfocado en conocer cuáles son las emociones que más nos afectan en competición y con qué intensidad se manifiestan. También analizaremos la capacidad que tenemos para gestionarlas.

Es importante pues, evaluar de esta forma cómo estamos de “inteligencia emocional” y de habilidades emocionales. De esta manera podremos entrenar nuestra mente para gestionar estas situaciones.

La inteligencia emocional (IE) ha sido definida como la habilidad para identificar y valorar las emociones propias y reconocer las de los otros, es la habilidad de manejar los sentimientos para facilitar el pensamiento, la atención y la automotivación, así como, para comprender y regular las emociones hacia el crecimiento integral de uno mismo.

Las habilidades emocionales son las herramientas y estrategias que usaremos en el desarrollo y mejora de la inteligencia emocional y que van a favorecer la educación del carácter y el desarrollo de la personalidad. Estas son principalmente la conciencia, la regulación emocional -que es la que nos ocupa- la autoestima o confianza – ya tratada en este otro artículo, la empatía y las habilidades sociales.

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Emociones básicas.

Las ocho emociones básicas o primarias son:

  1. Confianza
  2. Miedo
  3. Tristeza
  4. Sorpresa
  5. Preocupación / anticipación
  6. Asco / aversión
  7. Enfado / Ira
  8. Alegría

Cada una puede experimentarse con una intensidad distinta. Podemos medir de forma subjetiva las emociones puntuando de 1 a 10. Por ejemplo, saltar 0,80 metros me da un 3  de miedo y saltar 1,20 me da un 8.

Por cierto: el miedo es la emoción que más impacto tiene en la equitación.

 

Estrategia para manejar las emociones.

La habilidad para interpretar los mensajes emocionales puede ser la diferencia entre ganar o perder.

Está claro que debemos mejorar la forma en la que gestionamos esas emociones desarrollando nuestras  competencias emocionales. Vamos a ver un ejemplo a modo de ilustración de como el entrenamiento mental nos puede ayudar en situaciones donde las emociones nos condicionan.

Primero debemos saber qué es lo que las dispara y con qué intensidad, y así darle solución. Para esto te propongo esta estrategia que esquematizo en varios pasos :

1.- Identificar la emoción.

Lo primero que haremos es ponerle una etiqueta a la situación que provoca esa emoción que nos afecta.

Pongo un ejemplo que me sucedía a mí.  Cuando salimos a calentar no todo el mundo conoce las reglas básicas de educación en la pista de ensayo. Unos circulan por donde no deben, otros van despistados sin mirar a donde van interrumpiendo las trayectorias de los que entran a los saltos, otros no se cruzan por el lado adecuado… Esta situación a mí me causa enfado (emoción) y hace que pierda la concentración en mi calentamiento.

Cuando noto que comienzo a molestarme por eso me digo: '¡vaya.. me esta sucediendo el “efecto calentamiento”! '. Esa es mi etiqueta, y significa que he notado que me estoy empezando a cabrear (intensidad=4) y que tengo que poner en marcha la gestión de este "efecto" para que no vaya a más.

2.- Pausa.

Cuenta hasta diez. ¿Cuántas veces lo habremos oído verdad? Tiene una explicación fisiológica. Sabemos que la aparición de una emoción tiene efectos fisiológicos que se manifiestan en los diez segundos siguientes Resulta que los químicos que nuestro sistema límbico libera ante los estímulos que provocan una emoción tienen su pico en ese periodo. A partir de este tiempo el cerebro, consciente o inconscientemente, tiene que decidir qué hacer con ella. Por eso conviene hacer esa micro pausa. Hay que darle tiempo para decidir bien.

3.- Cambiar el foco.

Si no gestiono esta emoción, voy a empezar a ver a todo el mundo siendo maleducado en la pista, lo que va a hacer que interrumpa continuamente mi calentamiento, con lo que eso puede suponer. Así que, una vez identificada la aparición del “efecto calentamiento”, tengo que pasar a la acción e interrumpir el comportamiento -el seguir prestando atención a los demás imaginando que todos van contra mi-, así que distraigo a mi cerebro forzándole a pensar en otra cosa.

Una táctica que funciona es intentar enumerar listas, por ejemplo, cuando quiero recuperar el foco en lo mío, yo empiezo a decirme interiormente y por orden el nombre de los caballos que he montado. En mi cabeza suena así “…primero Tanque, segundo Vaero, tercero Dedillo, cuarto Datura..." Lo sé... suena tonto pero funciona. Dejo de pensar en los demás y me centro en mi trabajo.

Recuerda que los pensamientos irracionales y tóxicos pueden afectar negativamente el rendimiento. Por eso debemos detectarlos enseguida e intentar redirigir la mente.

4.- Refuerza con tus valores.

Echa mano de tus valores para reforzarte. En mi caso yo uso como valores propios la profesionalidad y la ejemplaridad. Lo que quiere decir esto es que me tomo en serio lo de montar a caballo y tengo un compromiso con ello -profesionalidad-, y que siempre tengo en cuenta que mis alumnos pueden copiar mis comportamientos por lo que deban ser siempre correctos -ejemplaridad- .

Mi diálogo interior en el ejemplo que he puesto desde el inicio suena así “…vamos, sé profesional y dedícate a lo tuyo. Que tus alumnos vean como se manejan estas situaciones. “


Me consta que todos estas estrategias y herramientas suenan un poco a solución de "loquero" pero ... funcionan. Al principio cuesta, necesitamos ayuda, y trabajarlas. Sin embargo, si aquello que experimentas llega a bloquearte y te lleva al abandono de la práctica, trabajar tus capacidades de gestión de emociones con apoyo profesional te van a servir de mucho. El ejemplo que he puesto quizas te parezca simple, pero imagina mil situaciones que se pueden abordar con distintas estrategias. Así, hay jinetes que han superado el miedo a las caidas, la ansiedad de la competición, la presión del entorno, la desmotivación,  o tantas y tantas situaciones que nuestra cabeza se ocupa de traernos inoportunamente.

¿Recuerdas lo que sentiste cuando te subiste a caballo ese día?

Para saber más...

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Lisa Feldman Barret How Emotions Are Made: The Secret Life of the Brain

Robert Plutchink. La rueda de las emociones

John Haime. Ride Big. The Ultimate Guide to Building Equestrian Confidence.

Toni Nadal “Todo se puede entrenar” Editorial Alienta

Goldman “Emotional Intelligence”, en español en este enlace

Marcos Vázquez. Invicto.

Resumiendo

Las emociones son siempre buenas, están ahí para proporcionarnos información de nuestro entorno. Es el modo en cómo las gestionamos lo que va a marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso.

Debemos trabajar nuestra inteligencia emocional desarrollando habilidades que nos permitan  ser conscientes de que emociones nos afectan más, reconocerlas inmediatamente, tomar una decisión sobre ellas y canalizarlas en nuestro beneficio.

¿Te interesa el tema o quieres que analicemos un caso concreto?

Déjamelo en los comentarios.

Como siempre espero que os sirva.

Alberto       alberto@aulahipica.com

Técnico Deportivo en Hípica (TDH)

 

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3 Comentarios

  1. Hola Alberto!
    Qué interesante artículo sobre un tema tan complejo como son las emociones… Gracias por abordarlo de forma tan clara y por compartir esos ejemplos tan ilustrativos. No es fácil la tarea pero merece la pena entrenar las herramientas que propones tanto para subirse al caballo como para tantas otras ocasiones del día a día!
    Pero volviendo al caballo, en mi caso, lo que más me cuesta gestionar son las emociones y los mantras negativos que se empiezan a reproducir en la mente cuando las cosas no salen. Intentando analizar esa situación para aplicar tus propuestas, me pregunto ¿la frustracion se clasificaría como un pensamiento que provoca emociones negativas? ¿O es un sentimiento posterior a la experimentación de emociones negativas?

    De nuevo, gracias por compartir tu conocimiento!

    • Hola Cristina! En realidad la frustración es un sentimiento. Aparece cuando nos hemos marcado determinadas metas y objetivos y nos vemos incapaces de alcanzarlos. Cada persona reacciona de forma distinta a ella aunque la mayor parte de las veces en adultos suele ser causa de ansiedad o ira.
      La frustración es temporal, es decir, se supera. Este proceso puede favorecerse con una estrategia multifactorial. Empezaría replanteando los objetivos a corto plazo, aproximándolos a la realidad y haciéndolos realmente alcanzables. Es más fácil si un profesional te ayuda a descubrir cuáles son estos objetivos deportivos según tu nivel. El ir alcanzando pequeñas cuotas de confianza en cada sesión de entreno hará que la frustración desaparezca sin darte cuenta y que vuelvas a disfrutar de tu deporte.
      Prémiate con cada avance y sé indulgente contigo misma si no sale del todo bien. No te compares con nadie, ni te sientas presionada a hacer nada que no sea cumplir tus pequeñas metas. Busca simplemente ir mejorando y disfrutar. También trabajaría el bloqueo de esos pensamientos recurrentes, son realmente dañinos. Escribiré algo sobre eso pronto.
      Espero que te sirva.

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