5 puntos para mejorar tu posición.

“Lo que importa es que os habituéis a amoldaros al movimiento del caballo, a sentir su trayectoria, a vivir su salto” Jean D’Orgeix  (Medallista olímpico y entrenador del equipo francés”

Uno de los primeros objetivos que abordamos al montar a caballo es el de conseguir una buena posición. Esto es algo que cuesta trabajo adquirir y que nos puede llevar varios años de perfeccionamiento.

Una buena costumbre es, siempre que nos subamos a caballo incluso si ya llevas años montando, repasar los puntos clave para una buena postura a caballo:

  1. La vista. Es uno de los elementos más importantes ya que condiciona de forma significativa el resto de nuestra postura. Debemos mirar ligeramente por encima del horizonte. De esta forma garantizamos que el conjunto de la cabeza está en posición de equilibrio, alineada con la columna vertebral. Si miramos al caballo o al suelo nuestra cabeza se adelanta, nuestros hombros se vuelcan hacia adelante y se redondea nuestra espalda, desplazando el centro de gravedad del jinete por delante del del caballo, comprometiendo nuestro equilibrio.
  2. El torso: Si nuestra cabeza está bien colocada nuestros hombros estarán bien separados hacia atrás y hacia abajo, como si adelantásemos el tórax, pero sin tensión.
  3. La pelvis: Nos debemos sentar lo más delante de la silla que se pueda, para tratar de hacer coincidir el eje vertical de nuestro centro de gravedad con el del caballo. Nuestra pelvis debe estar en una posición neutra, procurando que no exagerar la curvatura de las lumbares, que nos haría desplazar el asiento hacia atrás, ni al contrario, que haría que nuestros hombros se volcaran hacia delante.
  4. La pierna: Buscaremos un buen contacto con el interior del muslo, sin apretar con la rodilla que apuntará hacia el suelo, lo que permitirá que nuestra pantorrilla abrace al caballo ligeramente detrás de la cincha. El pié debe estar paralelo al eje longitudinal del caballo, cogiendo el estribo por la línea del tercio anterior del pie, y repartiendo nuestro peso entre la línea de la base del pulgar-meñique y el talón. El tobillo también debe de permanecer relajado, lo que hará caer el talón por debajo del nivel de la punta del pie haciendo su función de amortiguador.
  5. Las manos: Nuestro brazo cae de forma natural a lo largo del cuerpo. Los codos, flexionados, actúan de muelle. Comprueba que hay una línea recta  desde tu codo, pasando por mano y rienda, hasta la boca del caballo. Tus manos deben estar separadas como 20 centímetros, por delante de la silla, con los pulgares apuntando hacia arriba.

Si quieres valorar si tu postura es buena puedes imaginar que si el caballo, de repente, desapareciera, deberías caer en el suelo de pie ya que tenemos en línea el eje cabeza-pelvis-talón.

Recuerda que no se puede conseguir una buena posición si no existe relajación, entendiendo esta como la ausencia de tensión innecesaria.

 

De todos estos aspectos se puede hablar largo y tendido. Iremos desarrollando cada uno de ellos por separado para analizar cuales son los errores más comunes y como los podemos solucionar.

 

Un saludo amigos.

 

Alberto (alberto@aulahipica.com)

 

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Un comentario

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